El eco

Una lágrima recorre tu mejilla

Y el húmedo trazo tibio y salado

Bella mujer, escultura de arcilla

Deja en tu divino rostro marcado

La senda de la felicidad, no amargura

Prenda preciada, de lasciva figura

Que tu lágrima es mojado manifiesto

De la trepidante emoción y soltura

Donde mi ser hombre está presto

A seguir el rastro de feromonas caliente

Marcado ahora no por tu lágrima furtiva

Sino por la expresión de tus ojos, cautiva

Del placer humano que ahora encarnamos

El aroma de las rosas me viene bien

Con un hato de rojas en mis manos

A la preciada prenda de mí sentir

Entrego un tributo a la mujer de mi vivir

 

Y como no, si en la puesta del sol, yacente

Flores en mano entrego el corazón ardiente

A quien merece el cordial presente

Desde la mano que presta el servicio, paciente

 

Y con la fortuna del vendedor de cambaceo

Espero tu salida, prender los fanales de calle

Y a la puerta los nudillos ansiosos arreo

Tocar con fuerza y poder feliz entregar el detalle

 

Y el eco del toque responde a mi llamado…

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